Poemas sonoros

La pregunta que nos guia a la hora de leer estos poemas es ¿qué aspectos de la música retoman estos poemas?

Cucú, cucú, cantaba la rana

Cucú, cucú, cantaba la rana

Cucú, cucú,cantaba la rana.

Cucú, cucú,debajo del agua.

Cucú, cucú,pasó un marinero.

Cucú, cucú,llevando romero.

Cucú, cucú,cantaba la rana.

Cucú, cucú,debajo del agua.

Cucú, cucú,pasó un caballero.

Cucú, cucú,con capa y sombrero.

Cucú, cucú,cantaba la rana.

Cucú, cucú,debajo del agua.

(Poema anónimo, canción popular)

Puentes

Yo dibujo puentes
para que me encuentres:

Un puente de tela,
con mis acuarelas…

Un puente colgante,
con tiza brillante…

Puentes de madera,
con lápiz de cera…

Puentes levadizos,
plateados, cobrizos…

Puentes irrompibles,
de piedra, invisibles…

Y tú… ¡Quién creyera!
¡No los ves siquiera!

Hago cien, diez, uno…
¡No cruzas ninguno!

Más… como te quiero…
dibujo y espero.

¡Bellos, bellos puentes
para que me encuentres!

(Elsa Bornemann, El Iibro de los chicos enamorados)

Y el poema se hizo canción: https://www.youtube.com/watch?v=BT3LwcIWuRM

 

Cuarteto de señoritas

Las cuatro son flacas, las cuatro son feas;

vestidas de rosa las cuatro muequean…

las cuatro muequean vestidas de rosa,

las cuatro tan flacas… las cuatro tan feas…

 

El poeta ha venido a beberse su copa,

-su aguada ración de ilusión-;

como siempre tiene raída la ropa,

y la angustia inquilina de su corazón.

 

Las cuatro comienzan

el shimmy «Tristeza de Honololú»,

se piensa

en aquella pianista viciosa

que fue la ilusión tosegosa

de Juan Pedro Calou.

Tra… la la… rilamolirina…

-con su carina en harina

la violinista se empina

en dos flatos

de can-can…

Tra… la la… rilamolirina…

con su carita transparente y fina

el púber lava-platos

sueña en Onam…

La una no tiene pechos,

y no tiene tampoco papá…

da la lá…

y no tiene tampoco mamá

da la lá…

El tenorio del barrio

comenta estos hechos

mientras el corolario

resuelve el jazz band.

La otra encandila los ojos

de los sesudos burgueses vecinos;

-ojos al aceite de ricino-

que se encandilan hiposos

a cada pausa

de la otra vestida de rosa…

¡Pobre la gorda de carne infructuosa

por la meno-pausa…!

¿Y la otra?… ¡ah! nena, ¡cómo te he encontrado!,

¿cómo pudiste llegar hasta aquí?

¿El camino del cielo está trascurado

para ti?

¡Pobre milonguita soplando, soplando…

en la pípa absurda de tu saxofón!,

soplando, soplando,

me llega volando

lo que te ha quedado de tu corazón.

Turris ebúrnea en el palco de humo,

virgo veneranda al poso de café,

¡sahúma tu efigie el humo que fumo

con tan mala fe!

María semper virgo para la mentira

que comulgo en la rima que se me escapa,

lira molirina,

del poeta que anda de capa

caída…

Stella matutina en la urbe grasienta,

cuando a la alborada taconea sin pan

tu enlodado escarpín de cenicienta…

la, la, ra, ta, tan…

Virgo sin virgo del café concierto,

hay vagorosas notas de Rabel

que tú no sabes…

definitivas claves

de tu tos…

la, la, ra, ta, tan…

cascabel…, cascabel…

¿dónde está Dios? ¡Dios!

…el café y el pecho desiertos…

Las cuatro son flacas, las cuatro son feas,

vestidas de rosa las cuatro muequean…

las cuatro muequean vestidas de rosa…

las cuatro tan flacas, las cuatro tan feas…

 

(Nicolás Olivari,  La musa de la mala pata , 1926).

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